Cuencos Tibetanos

 

cuencos8Los orígenes de los cuencos tibetanos y su historia detallada, se pierden en el pasado lejano y seguramente es un regalo de la religión chamánica Bon, que existía en el Tíbet varios siglos antes de la llegada del budismo.

Los secretos de estos cuencos son un misterio que los monjes tibetanos guardaron durante mucho tiempo. Sus sonidos nos invitan a una experiencia de armonía, profundo bienestar y serenidad.

Tradicionalmente los cuencos tibetanos se utilizaban para la meditación y la sanación en los monasterios de monjes. Se golpean o se frotan con una baqueta. Su sonido característico con resonancias armónicas sobre tonos, se utiliza como herramienta de vibración para reducir el estrés, equilibrar los centros vitales Chakras y aumentar la energía, propician un camino hacia la sanación y la quietud necesaria para meditar. El resultado es un estado más productivo, más centrado, más feliz, transportado a un espacio de tranquilidad y equilibrio. Este espacio existe dentro de cada persona, un lugar donde tomamos contacto con la “Sinfonía del Universo.

 

En general los cuencos están compuestos por una aleación de siete metales, oro, plata, mercurio, cobre, hierro, estaño y plomo y son forjados de forma artesanal,  cada uno de los cuales simboliza un planeta.

Oro: Sol

Plata: Luna

Mercurio: Mercurio

Cobre: Venus

Hierro: Marte

Estaño: Júpiter

Plomo: Saturno

 

LOS SONIDOS Y  TERAPIA VIBRACIONAL.

cuencos15El concepto del sonido como medio capaz de transportar el espíritu humano a un estado diferente de conciencia es tan antiguo como la propia humanidad. Los sonidos sin palabras transmiten mensajes que van acompañados por estados que se extienden desde la tensión a la relajación, inquietud por el sentido de bienestar. El sonido es un código universal, tiene un idioma que el cuerpo y la mente reconoce y entiende cuando lo escucha.

El sonido es información para el cuerpo y para la mente, por eso, cuando el cuerpo escucha los sonidos armónicos, activa en él, por resonancia, su código armónico interno, produciendo así los cambios necesarios para el cuerpo.

La terapia vibracional, es la medicina de la conciencia, es un proceso de conocimiento que nos lleva a un estado desde el que podemos comprender la enfermedad como un camino de realización.

Todo es vibración y todo conocimiento tiene una esencia vibracional, la materia, la luz, el sonido, el prana son diferentes manifestaciones de una misma Realidad, mediante nuestros sentidos físicos podemos captar una estrecha franja de ella pero disponemos de muchos recursos para ampliar este espectro e interactuar con él.

Existen multitud de vibraciones macro-cósmicas imperceptibles a nuestros sentidos que tienen sobre nosotros gran influencia, tal es el caso de la luz de las estrellas, escalada a sonido –luz y sonido están en una relación de 48 octavas- escucharemos el ritmo ancestral de todas las músicas de la tierra, se trata de vibraciones sutiles imprescindibles para nuestro equilibrio y sincronización de nuestros relojes internos, cuando desconectamos de ellas necesitamos algún tipo de sustitutivo –por ejemplo música excesivamente rítmica- que no siempre produce los mismos efectos beneficiosos. Otro ejemplo más cercano lo constituye el ritmo de los planetas del sistema solar. Según las leyes de la física quántica, todo es energía, y la energía vibra a diferentes frecuencias creando diferentes tipos de ondas: luz, sonido, ondas electromagnéticas, etc. incluso la materia es energía con una frecuencia vibratoria menor, lo que le da esa apariencia de densidad, que en realidad está compuesta por diferentes ondas congeladas o cristalizadas. De ahí se desprende que todo en el universo, incluyendo el cuerpo humano, está en un continuo estado de vibración, con mayor o menor frecuencia, y las manifestaciones de esa vibración producen diferentes sensaciones y percepciones.

Toda la materia emite sonido aunque dichos sonidos se encuentren, en su mayoría, fuera de nuestro umbral de audición. Nuestro cuerpo físico también emite diferentes sonidos desde nuestros órganos, hasta nuestras auras, ambos generados por los átomos que los configuran y que están en continua vibración emitiendo diferentes tipos de ondas. El ser humano presenta una realidad vibracional rica y apasionante que va desde el ritmo de los órganos vitales, la respiración, la actividad mental, las emociones y cada capa o cuerpo sutil integrada en el todo de lo que realmente somos.

 

CÓMO ACTÚAN LOS CUENCOS.

cuencos6Cada Cuenco posee un sonido fundamental, y de éste sonido se desprenden otros tonos, más altos y más bajos, los que guardan una relación, o proporción armónica con el tono fundamental.

Las vibraciones armónicas alteran la materia reordenando su estructura molecular, realineando, y equilibrándose, la energía, en todos los niveles. Mediante el empleo regular del sonido combinado con la intención, podemos empezar a vibrar de manera más rápida, a un nivel celular o molecular. Esto recibe el nombre de “subir la frecuencia”. Una frecuencia de vibración más elevada crea mayores espacios entre las células, lo que las hace menos densas, evitando que las energías negativas o ajenas se nos adhieran fácilmente y consiguiendo estados más elevados de conciencia y facilitando bienestar y armonía.

La terapia del sonido se fundamenta en el principio de “resonancia en simpatía o solidaria”. El término resonancia se refiere al índice vibratorio de un objeto, y la resonancia solidaria o en simpatía se refiere al hecho de que un objeto vibrante provoca una vibración acompasada en otro; dicho de otro modo, el índice de vibración de un objeto se iguala al índice de vibración de otro objeto. Así es como actúa la cismática, y a esto se debe también el hecho de que algunas cantantes de ópera sean capaces de romper objetos de cristal con sus voces, o de que el ruido de los vehículos en circulación provoque el traqueteo de sus muebles. Ya sabemos que cada parte del cuerpo y sus campos están vibrando. Es, pues, lógico que cada parte del cuerpo, se trate de un órgano o de un chakra, tenga una frecuencia (índice de vibración) óptima, sana. Cuando estamos enfermos, se debe a que alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, con las demás partes o con el entorno. Esta disonancia o enfermedad puede sanarse con sonido y voluntad (intención) ‚ devolviendo a las partes enfermas su frecuencia sana.

 

QUE BENEFICIOS NOS APORTAN

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Alivio del estrés y la ansiedad.

Mejora de la concentración.

Mejora de la creatividad.

Mejora de la visión, física, mental y espiritual.

Equilibrio de los hemisferios cerebrales.

Restablecimiento del equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.

Alivio de la sinusitis y los dolores de cabeza.

Estímulo de la actividad de las ondas alfa o meditación profunda.

Aumento de la energía por medio de la estimulación del líquido cefalorraquídeo.

Equilibrio y limpieza de los Chakras y del aura.

Limpieza del entorno.

Fácil acceso a la intuición y a la conciencia superiores.

Desbloqueos emocionales y energéticos.

Actúa como fuente de energía para todo el cuerpo. Afloja y libera tensiones musculares. Expande e intensifica el cuerpo aúrico, que actúa como defensa energética.

Aumenta en general las defensas del organismo y brinda paz interior. Trabaja sobre el equilibrio entre ambos hemisferios cerebrales, resultando ideal para personas muy racionales o con estrés mental.

Su práctica regular ayuda a la reafirmación personal y favorece una mejor relación con el entorno. Los sonidos que emanan de estos maravillosos instrumentos son un gran apoyo para la meditación ya que estimulan la actividad de ondas cerebrales de tipo alfa y beta y despierta la capacidad de dar y recibir.

Los sonidos de los cuencos y de la voz, permiten que nos re-conectemos de manera amorosa con nosotros mismos.

Al estar armonizados, todo lo que nos rodea se modifica, comenzamos a resonar con nuestro entorno, modificando sutilmente todo lo que nos rodea. Hay que tener el cuenta que el cuenco reproduce el OM, el sonido primigenio, el sonido constante del Universo, de la creación, de la armonía, el que se escucha en nuestro interior. Y el cuenco se encarga de restablecer ese sonido en nosotros.

 

CÓMO USAR LOS CUENCOS TIBETANOS.

cuencos11Con un pequeño golpe y haciendo girar la baqueta frotando alrededor del borde, proporcionan masajes sonoros que favorecen tanto la meditación como la sanación. Pueden utilizarse en contacto con el paciente o en distancia corta, dependiendo del tamaño del cuenco y de las notas que emite. Algunos se utilizarán para realizar los masajes en la cabeza y zona torácica y otros en la zona abdominal.

Una meditación sencilla con el sonido de los cuencos consiste en hacer sonar el cuenco y dejarnos llevar por ese sonido mágico que transmite. Visualizamos como las ondas del sonido llegan a todas las partes del cuerpo, y prestaremos especial atención de la reacción de nuestro cuerpo con el sonido. Se trata de escuchar nuestro propio sonido, comprobar si está en armonía con el del cuenco. Al principio puede costar, pero con la práctica diaria pronto escucharemos el sonido original y sentiremos como el sonido del cuenco está en equilibrio con el de nuestro cuerpo.

Para comprobar si tenemos bien los chakras haremos sonar el cuenco y lo colocamos a la altura de cada chakra, el sonido emitido nos hará saber si el chakra está descompensado, en exceso o en defecto. Esto podemos hacerlo a nosotros mismos o a terceras personas.

Podemos también para despejarnos de energías negativas o de sobrecargas energéticas, hacer sonar el cuenco y pasarlo por todo nuestro cuerpo de arriba abajo.

También podemos hacer la terapia para el hogar, haciendo sonar el cuenco por todas las habitaciones de la casa, y sentir qué nos transmite el sonido, si está sobrecargada o en armonía, la energía que hay en cada habitación.

 

 

REIKI Y LOS CUENCOS

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Como complemento y a elección del criterio de cada terapeuta, en las sesiones de Reiki  podemos utilizar los cuencos pasándolos sobre el paciente, al principio del tratamiento y al final.  Y recuerda  armonizar la habitación o la sala de consultas,  o de terapias  al final de todas las sesiones. Es muy útil para  aquellas sesiones  donde a la persona le cuesta mucho relajarse o está demasiada atenta, algo que se hace especialmente  cuando no entra en esos estados de relajación, que no logra  concentrar su mente. Le pedimos que escuche el sonido y se concentre solo en alejar todos los pensamientos y solo  este pendiente del sonido.

La silaba OM  es la vibración universal y cada vez  que se toca el cuenco produce el sonido  OM, mientras se puede orar, meditar o recitar  mantras. Una opción también es, mientras se hace sonar recitar el problema, o la circunstancia así se armoniza esa situación o esa preocupación. También puedes recitar mantras u oraciones por personas  poniendo el  cuenco sobre una foto  o nombre de la persona.

Si tienes  2º  grado de Reiki puedes  poner los símbolos dentro del cuenco visualizándolos dentro, y haciéndolos en su parte exterior,  así  añadiremos a la parte vibracional la conciencia de los símbolos Reiki  y  su fluir energético.

También   presencialmente  lo puedes poner sobre la zona afectada del paciente  sobre sus chacras  o lo más cercano a ellos.

Es posible armonizar la casa,   tu trabajo, igual que hemos aprendido  con  el 2º grado de Reiki,  pasea por la habitación el  cuenco  armonizado con los símbolos. Debes tener en cuenta, hacer los símbolos  en el cuenco  cada vez que pases de una estancia a otra.  Así como antes  de cada tratamiento.

Puedes armonizar tu mándala de  cristal,  tu altar o tus tratamientos a distancia tocándolo  lo más cercano que puedas,  o poner a un lado  el cuenco armonizado con los símbolos.

Los alumnos  con primer  nivel de Reiki,    pueden armonizar el cuenco dándole, 5 minutos de Reiki,  cogiendo el cuenco con las dos manos.  Así se equilibra   el yin y yang.   Se le pedirá a los maestros,  guías, ángeles,  buda, que armonicen el cuenco con la energía Reiki. El Reiki  en el cuenco dura tres días, al cabo de esto debemos armonizarlo de nuevo aplicándole Reiki.

Se le pueden imprimir pensamientos  de energía,  diciendo por ejemplo: armonizo este cuenco con Reiki  para   la  curación, la salud, el amor, el bienestar. El cuenco  se puede tocar  de izquierda a derecha  o viceversa ya que la energía  gira en ambos sentidos. Pero un buen uso es   que cuando queremos potencial algo, empezar  o iniciar  un tratamiento  o algún objetivo se  haga en sentido de las agujas del reloj y cuando queremos frenar   parar  aliviar   por ejemplo dolores o  hiperactividad emocional  o sentimental nervios, insomnio,   o calmar ansiedades, es bueno girarlo en  sentido contrario.

 

 

CUENCOS Y ESOTERISMO

cuencos9El cuenco  atrae las deidades positivas y ahuyentan las entidades perturbadoras o energías  negativas, descargando   los ambientes y produciendo estados de paz y armonía.  En personas   afectadas por agresiones espirituales o psíquicas, es muy bueno  poner   agua  dentro del cuenco  y hacerlo sonar dando 21 vueltas,    con esa agua preparamos unos baños  energéticos, que se pueden poner   a la luz de la luna para que    tomen esta energía y  a la del sol (energía yang)

Si dentro del cuenco pones tu amuleto o resguardo  y haces sonar el cuenco, este  tomará  energía y así ser más potente. Es un método eficaz para recargar energéticamente el resguardo o amuleto.

Las velas producen energía vibralateral, podemos sostener una vela con una mano y ponerla dentro del cuenco, sin tocarlo y con la otra mano, hacer  sonar el cuenco, así la vela  se viste de esa energía   positiva.

El cuenco se  debe limpiar con incienso (humo), agua, jabón suave, no usar productos químicos ni agresivos  con los metales.   Con  agua  de manantial si  es posible,  limpiarlo poniéndolo en  el cauce del riachuelo  apoyarlo bien para que no se lo lleve la corriente, si   hay  nieve, una forma de descargarlo  y recargarlo es enterrarlo  en la nieve   unas 8 horas. Luego lo dejamos   al sol,  no más de un día,  para no dañarlo. Lo mejor  es ponerlo con agua al sol todo un día.

Otra forma de recargarlo   esotéricamente, es  encenderle 7 velas,    cada una de un color,  por ejemplo una vela  rosa para el amor, verde para la prosperidad,  azul para  proteger   y así sucesivamente.  Ponemos el cuenco en el centro,  se encienden las velas,  se hace sonar y    dejaremos que las velas se consuman.

 

TIPOS DE CUENCOS TIBETANOS

Su sonido varía según las proporciones de los componentes de la aleación, la forma y el espesor del metal con que están hechos. Casi todos tienen un color más o menos dorado, pero algunos están recubiertos exteriormente de laca negra. Los cuencos pequeños, de colores brillantes, forma redonda y hechos de metal ligero son de origen japonés y emiten un sonido argentino, como el de la campanilla.

Otros modelos, procedentes de la India, tienen la base en forma de cáliz con un fondo sobre elevado llamado “fondo de botella”. Algunos presentan decoraciones en forma de circunferencias, puntos, estrellas u hojas. Los que provienen de Nepal muestran en el exterior una inscripción en escritura devanagari que indica el nombre del propietario o la ceremonia en la cual eran utilizados.

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LA ELECCIÓN DE UN CUENCO TIBETANO

Si estás interesado en adquirir un cuenco tibetano has de saber que todos emiten sonidos diferentes según las condiciones físicas, psíquicas y emotivas del tañedor; además, cada persona tiene una frecuencia vibratoria particular, que se refleja en el cuenco, y percibe el sonido y sus vibraciones de manera diferente.

El sonido de algunos cuencos puede parecer poco armonioso a nuestros oídos occidentales, pero no hay que olvidar que ofrece beneficiosos efectos terapéuticos. Lo esencial es adquirir uno que nos atraiga y nos produzca una sensación de bienestar, procurando no hacer una elección basada exclusivamente en criterios estéticos. En el momento de elegir un cuenco es importante fiarse de la intuición.

Una vez tengas el cuenco, lo debes colocar sobre una mesa que esté cubierta con un paño y dejarlo inmóvil, poniendo dos dedos en el centro del mismo. Cuando esté quieto, golpéalo sobre el borde externo con su baqueta y repite este gesto varias veces. Deja que el sonido se propague para apreciar su amplitud y sus matices.

No olvides que los cuencos tibetanos tienen, sobre todo, la finalidad de provocar una sensación de bienestar físico y espiritual.

M. Torres 

 

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