Experiencias Reiki 4

Una vez realicé una sesión llena de emoción y bienestar. Era un chico que estaba bastante desanimado, se había quedado sin trabajo, y no estaba en su mejor momento, hablaba despacio, como si estuviera muy triste. Le animé a que hiciera una sesión de Reiki a distancia, que le sentaría bien y aceptó hacerlo pero no muy convencido de que funcionara. Pues bien, realizamos la sesión y cuando terminé me dio por pensar cómo habría sentido él  la sesión, me venían a la mente imágenes de él sin saber por qué.

A la mañana siguiente hablé con él para ver como había ido todo, cual fue mi sorpresa que su tono de voz era distinto, se le notaba alegre, muy animado, parecía otra persona y estaba como muy nervioso por contarlo todo, era la misma sensación que cuando un niño quiere contarle  a su madre  algo muy bueno que le ha ocurrido y está impaciente por hacerlo, era muy emocionante notarlo tan contento, no podía dejar de hablar y sonreir. La alegría que le inundaba se transmitía y yo no podía parar  de sonreir, era como que me pegaba su alegría.

Después de tanta emoción y risa, me contó que durante la sesión se quedó dormido porque sentía una paz indescriptible, una calma que hacia mucho que no notaba, pero que al finalizar la sesión dejó de sentir esa paz y empezó a sentir un agobio en el pecho que le hizo sin saber por qué romper  a llorar como un niño pequeño. Después de estar un buen rato llorando, se sintió mucho mejor.Al despertar por la mañana estaba muy contento y con mucha paz. Entonces entendí que el pensamiento que yo había tenido era porque lo estaba  pasando mal al yo finalizar la sesión. Le conté que ese llanto era toda la negatividad  que estaba saliendo de su cuerpo y de ahí venía que se sintiera tan emocionado   y con  tanta vitalidad. Lo negativo que le hacía sentir mal ya había desaparecido.

Me explicó que ya no notaba ese desanimo que le invadía, se sentía muy animado y feliz  y que hacía mucho tiempo que no tenía esa sensación de bienestar. Me alegré mucho por él porque es un chico que se merece que le pase lo mejor en la vida, ya que es muy  buena persona y la vida no ha sido amable con él.

El paso del desanimo a la alegría podemos conseguirlo de forma sencilla, sólo tenemos que querer cambiarlo. Es  maravillosa la sensación que te invade, poder contribuir a mejorar esta situación y que te transmitan la alegría y la emoción de sentirse bien es algo que te llena de amor y fe en que este método es muy efectivo y que realmente es muy bueno para todos.

Loli F. Bosch

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