Reiki para Niños

El beneficio del Reiki en los niños comienza en el vientre materno. Esta energía los nutre, los protege y permite una comunicación fluida constante con la madre.

Cuando nacemos estamos conectados con la energía Reiki. A medida que vamos creciendo vamos olvidando esa conexión en cuanto empiezan a aparecer en nuestra vida las dudas, frustraciones y todo lo que nos hace madurar de forma rápida. Todos los problemas que vamos  encontrándonos a lo largo de nuestra niñez y adolescencia, provoca que olvidemos la conexión con la energía.

Cuando vemos a los niños jugando, tan felices y tan contentos como si todo estuviera perfecto, los adultos pensamos… “Qué felices son”.

Estos niños siguen conectados con la energía Reiki aunque sea de forma inconsciente. El niño es un ser inocente y sin maldad y la energía fluye hacia ellos sin ningún impedimento, y sin bloqueos causados por el temor a lo desconocido.

Los niños, de forma intuitiva cuando les duele alguna parte de su cuerpo se ponen las manos en la zona dolorida y también lo hacen con los demás.

Cuando una mamá acaricia a su hijo, está potenciando el amor puro y los niños reciben y  notan ese amor, esa energía Reiki, esa sensibilidad  y dan a cambio amor incondicional.

Los padres recurren al Reiki para sus hijos, cuando éstos tienen problemas de hiperactividad, timidez, pesadillas, insomnio problemas de alimentación (no comen casi nada), no hablan en casa o si la familia está atravesando o ha atravesado situaciones familiares que producen angustia a los niños, como puede ser un divorcio de los padres.

En todos los casos el Reiki puede ayudar a calmarlos, a que se sientan bien con ellos mismos,  a  conseguir que tengan confianza en sí mismos,  aprenden a concentrarse, se tornan más comunicativos con la familia,  a crear un vínculo familiar más profundo y fuerte… vuelven a ser felices.

Cuando son niños muy tranquilos, les ayuda a agudizar los sentidos y a tener percepciones distintas de la vida.

La energía Reiki se puede  realizar a cualquier niño sin importar la edad. Cuando son pequeños, la mejor forma de darles Reiki es cuando están dormidos, ya que es el momento en el que están más tranquilos y más relajados. Podemos aplicarles  Reiki cuando sufren de cólicos del lactante, cuando le salen los dientes, cuando tienen otitis, trastornos del sueño, acumulación de gases, pesadillas…

Un niño puede iniciarse en Reiki a partir de los 5 años, siempre y cuando el niño lo quiera. Es aconsejable que uno de los dos padres ya esté iniciado en el Reiki, porque de esta forma, el niño se sentirá protegido y le podremos ayudar en todo momento que lo requiera, guiándole y ayudándole con sus preguntas curiosas.

Cuando un niño pregunta, ¿Qué es el Reiki? La mejor forma de explicarlo es: El Reiki es como la magia, no se ve, pero la notas.

Les podemos explicar el cuento de la historia del Reiki,  es como sigue:

Hace muchos muchos años, unos señores muy sabios vivían en la montaña más alta que existía en la Tierra, y en la parte más alta de ella para estar más cerca del cielo y así poder comunicarse con las estrellas. Las estrellas hacían llegar  su luz a los hombres sabios, para que la pudieran utilizar, y con la luz se sentían mejor y curaban sus males.

Para no olvidarse de cómo se comunicaban con las estrellas, escribieron en unos pergaminos los símbolos que les permitían comunicarse con ellas.

Llegó la guerra y  los hombres escondieron los pergaminos en un lugar secreto para que no se perdieran y ellos tuvieron que huir.

Al cabo de muchísimos años un señor llamado Mikao Usui, que era un señor muy bueno y muy sabio que vivía en Japón,  quería saber cómo llegar a comunicarse con las estrellas. Había escuchado y leído historias  de los sabios que vivían en la montaña y que se comunicaban con la energía de las estrellas. Decían que la energía salía de sus manos y hacia que estuvieran felices y que se curaran cuando estaban enfermos o tristes.

Mikao quería aprender a hacerlo, buscó y buscó por muchos países para encontrar algún pergamino que los sabios hubiesen dejado escrito. Un día encontró unos pergaminos escritos muy antiguos que cuidaba un monje, tenían unos símbolos escritos, y al verlos, pidió al monje amablemente que le dejara estudiar esos pergaminos. El monje se los prestó y Mikao subió a la montaña más alta que había, para estar cerca de las estrellas. Allí pensó mucho e intentó poner en práctica lo que indicaban los pergaminos.

Después de 21 días, soñó que muchas estrellas fueron hasta donde estaba él, y bailaron a su alrededor y le dieron parte de su luz. Cuando se despertó notó que de sus manos salía una energía amorosa  y sanadora. Se puso tan contento, que bajó corriendo la montaña y compartió con todos los hombres el saber secreto de las estrellas. Decidió que ya no sería secreto, y se lo enseñó a otras personas para que esta a su vez lo enseñaran a otras y así todo el mundo podría utilizar la energía amorosa de las estrellas, a esa forma de utilizar la energía la nombró Reiki.

Loli F. Bosch

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